miércoles, septiembre 30, 2009


Que osotes


Este año en el Maratón de Paris ocurrió uno de los mas grandes osos que he visto en alguna de estas competencias. Sucedió que uno de los paramédicos en patines que iban siguiendo a los corredores elite estaba distraido hablando por su radio. Iba un poco atrás del corredor que llevaba hasta ese momento el primer lugar. De repente y sin ninguna razón se cambió de carril y con uno de sus patines golpeó la pierna de apoyo del corredor. Con la velocidad que llevaba el pobre corredor salió volando sobre las mesas de abastecimiento de agua. Ya no pudo continuar la carrera. El paramédico no perdió el balance pero su expresión fue de que pinche oso!.

A mi me han pasado muchos momentos embarazosos, pero hay cinco que recuerdo con mas "cariño":

El primero fue una vez en un restaurante; acababa de llegar con mi esposa y debía hacer una "parada técnica". Llevaba mucha prisa y no había tiempo que perder. Afortunadamente nos dieron la mesa tan pronto llegamos y yo me fui directo al baño. Entré al primero que encontré y me di cuenta que no había mingitorios. Me pareció raro pero con las prisas me metí a la primera caseta. No pasaron ni dos segundos y se abrió la puerta. Se escucharon voces femeninas; algunas señoras habían entrado al baño. Tardé unos segundo en darme cuenta lo que estaba sucediendo: Me había metido al baño de mujeres. Ay buey...!

Comencé a sudar frio (verídico) y mi primera reacción fué retener la respiración y subirme a la taza del baño para que no se vieran mis piernas. Pensé: "En la madre... Ahora que hago?". Las señoras no se iban y llegaban mas. Parecía que se habían quedado de ver en el baño en lugar del restaurate. No recuerdo de qué hablaban, mas bien ni siquiera prestaba atención. Esperaba que salieran para emprender la graciosa huida. Y yo con ganas todavía de pipi-sear!.

En la primera oportunidad sali disparado del baño para encontrar de frente con un señor que estaba hablando en un teléfono público y que se me quedó viendo muy feo. Me metí rapidamente al baño de hombres para concluir lo que había comenzado.

Al salir del baño de hombres me fui directamente a mi mesa después de mas de 30 minutos de haber llegado.

El segundo momento embarazoso fue en uno de mis trabajos. Estaba platicando con una compañera sobre un lugar donde yo había querido trabajar en la época que tenía intensiones de ser un James Bond región 4. Ella había trabajado en ese lugar antes y estabamos comentando cosas sobre algunas personas que yo había conocido durante mis entrevistas. De repente recordé una noticia que leí en el periodico un año anterior sobre una persona que también había trabajado en ese lugar y había sido asesinado por unos asaltantes al intentar robarle su automóvil según las versiones oficiales. La expresión de mi compañera cambió de repente y me dijo "Era mi esposo". "Tragame pinche tierra..." pensé. "Que pendejo...". Ya ni para que les comento todas las disculpas que tuve que dar. Todavía de acordarme me da pena. De antologia.

La tercera fue mas bien por buey. Todavía vivía en México, pero había viajado a Chicago para atender a unas conferencias. Habíamos viajado juntos mi amigo Gustavo de HP y yo. Estuvimos muy ocupados y no nos había dado tiempo de ir a comer. Llegamos casi al terminar la hora de la comida a un salón muy grande y ya casi vacío. Los meseros estaban levantando las mesas. Uno de los meseros nos vió y nos dijo que todavía nos podía atender; nos sentó en una mesa grande en donde había una persona comiendo su postre. Los meseros estaban ya con prisa y tan pronto terminaban los pocos comensables que quedaban les quitaban los cubiertos y platos. Yo pensaba que nuestro compañero de apuros era hindú. Tan pronto terminó su postre el mesero se llevó los cubiertos. Juro que se acababa de tomar el último bocado cuando el mesero ya estaba encima para llevarse los cubiertos. Pensé en voz alta: "Es que así se nos han perdido muchos...". Tipica expresión de gañan. Vi que levantó su mirada pero pensé nuevamente "No me entendió... le ha de haber llamado la atención el idioma". Al levantase se refirió a Gus y a mi en perfecto español: "Buen provecho, de dónde son ustedes?" Que pinche verguenza! De ese dia he tenido mas cuidado con lo que pienso en voz alta.

La quinta fue en un viaje a Paris, el día que llegamos estaba sumamente cansado del viaje, pero tan pronto dejamos las cosas en el hotel salimos a visitar la ciudad. Caminamos horas a pesar de la desvelada y lo incómodo del viaje. Me dormí como a las 11:30 PM y entré un profundo sueño. A eso de las 1:30 AM me despiertó una seria contractura muscular, o lo que es lo mismo un pinche engarrotamiento del pie muy cabrón. Hagan de cuenta que la planta del pie se me había arqueado completamente. El dolor era muy intenso y comencé a gritar a todo pulmón: Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Estaba muy asustado porque me había agarrado en pleno sueño. Ay! Ay! Ay! Escuché que la gente comenzó a salir de sus habitaciones y corrían buscando a quién se estaban desgañitando. Tuve que hacer un esfuerzo para controlarme en lo que la contractura pasaba. Segui escuchando voces que recorrían el corredor. Para eso yo estaba calladito y sin mover una pestaña. El dolor había pasado. Mi esposa y yo nos quedamos inmóviles pero me dieron ganas de salir a reclamar por qué había tanto escándalo afuera y no dejaban dormir. Chale, que gente!

Hay una sexta y fué el oso que hice cuando me entrevistaron en mi trabajo actual. Aparte del oso por poco pierdo la vida y nos es broma. Ese será motivo de otro blog.

La Marmota

Cuco Sánchez / Fallaste corazón

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