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miércoles, noviembre 18, 2009

Los osos que he visto

Hace unos dias conté los osos que he hecho. Ahora me toca comentar los que he visto mientras he estado corriendo.

Los dos primeros fueron precisamente en el maratón de NY. El maratón cruza algunos puentes por debajo en Brooklyn. Al cruzar por debajo de uno de ellos veo como algunos corredores hombres se orillan y comienzan a regarlo... Si, ahi enfrente de todos. Sin ningún pudor ni recato; algo asquerositos. Digo, se hubieran ido aunque sea detrás de un poste. Desafortunadamente en una carrera muchas personas pierden el estilo, como cuando me tuve que embarrurnar de Vaselina ahi en donde las arañas hacen su nido en medio de la calle y a la vista de muchas personas. Por supuesto esto no pasa solo a los hombres, mas adelante relataré otra historia.

El segundo fue cuando estabamos cruzando la 4th Ave también en Brooklyn. Es una avenida amplia de 3 carriles de ida y otros 3 de regreso. En medio hay un camellón. Iba corriendo por ahi cuando de repente escuché unos gritos. Pero estos fueron diferentes a los de apoyo, mas bien fueron de "ya valió madre", no es dificil reconocerlos. Lo primero que pensé fué : Ya valió, seguramente es "un-tal-Ivan" que ya hizo un desmadrito. Volteo para enterarme lo que estaba sucediendo y veo una señora robusta - por decir lo menos - tendida en medio de la calle. No estaba vestida de corredora. Resulta que la susodicha trato de cruzar la calle tipo juego froggy y terminó embarrada en el suelo. Pobre señora, pero también a quién se le ocurre?. Era imposible frenarse de zopetón porque ya tenías a mucha gente detrás tuyo y podría formarse una carambola de corredores. No llegó mas que al segundo carril, cero puntos.

El tercer oso ocurrió en el White Rock Lake, iba corriendo y a unos 100 metros iba otra corredora joven yendo en la misma dirección. No había nadie mas a la vista. De repente se detiene y se pone en cunclillas y agarrandose el estómago. Madres! Algo no estaba bien. Me apresuré a llegar para preguntarle que le pasaba y doble Madres! Abajo de ella había un gran charco amarillento. La pobre no logró llegar al baño que ya se encontraba unos metros adelante. Ya no supe que hacer... apenarla mas preguntándole o hacerme el buey como que no vi nada. Como no era asunto de vida o muerte sino un simple caso de "me ganó" opté por lo segundo.

Para que vean que no soy tan criticón ahi les va una mia: Iba corriendo en un día muy caluroso mientras estaba sudando abundantemente. Llevaba una camiseta técnica de correr nuevecita de paquete color blanco. Es conocido entre los corredores y ciclistas que la combinación sudor, tela, piel y rozamiento puede crear problemas pero yo era la excepción. No lo sabía. Ahi iba corriendo feliz cuando noté que la gente se me quedaba viendo. Se me hizo raro pero seguí corriendo... Ya cerca de mi casa comencé a sentir molestias en los pezones... Al ver que estaba sucediendo... ay buey!!! estaban sangrando... y duelen de a madres!! Mi camiseta nueva arruinada con dos hilillos de sangre corriendo por ella. Para eso sirve la vaselina, el BodyGlide o por lo menos unos curitas para evitar el rozamiento.

Afortunadamente ya estaba cerca. Hice una llamada a la jefa y vino en auto a mi rescate. Que oso!

La Marmota-ardilla

MUSica: Cartas marcadas / Cuco Sánchez

jueves, octubre 01, 2009


Un oso mas...

Recordé otro momento embarazoso después de haber publicado mi blog anterior. Resulta que estaba en un viaje en NYC con mi hermana X, una amiga y mi esposa. Era la primera vez que mi hermana y su amiga visitaban esa ciudad y les estabamos mostrando los lugares que conocemos. Nos la habiamos pasado de arriba a abajo todo el santo dia. No nos habíamos detenido para descansar. Para colmo nos habia llovido y nos habiamos secado. También tenía hambre.

En la noche decidimos ir a ver una obra de teatro y se eligió una obra Off-Broadway sobre los problemas de pareja: I love you, You're Perfect, Now change. La verdad yo estaba muy cansado y no se me antojaba ver para nada esa obra. Me gustan mas los musicales de Broadway;  pero como era lunes la mayoría estaban cerrados. Mi hermana había escuchado que era una obra muy buena y compramos los boletos de último minuto.

Al llegar al teatro nos dimos cuenta que nuestros lugares estaban en primera fila y justo enmedio. Veiamos perfectamente a los actores y sobretodo ellos nos veían a nosotros.

En el climax de la obra, se apagaron todas las luces y una de las actrices, que estaba sentada enfrente de un espejo, comenzó a decir un monólogo. La actriz estaba iluminada únicamente por una luz blanca. Todo estaba en silencio. Era realmente un momento triste. Mencioné que todo estaba oscuro? De ahi ya no me acuerdo mas hasta que desperté con el estruendoso sonido de un terrible ronquido, el propio. Cuando reaccioné sentí el codazo de mi esposa y la risotada de mi hermana.

Me contaron que el ronquido fue tan fuerte que hasta la actriz volteó a ver que había pasado. Pobre de ella, pero no lo hice en mal plan. En verdad estaba muy cansado.

Lo que faltaba de la obra sentí como se me quedaban viendo los actores con ojos de "que poca madre".

Lo peor fue cuando salimos; como es clásico los actores pidieron cooperación para una causa y se apostaron justo en la salida. Ni hablar, otros ojos de "para qué veniste buey si te ibas a dormir?" y ahi sali victorioso a cenar por fin.

La Marmota

Julio Jaramillo / Devuélveme el corazón

miércoles, septiembre 30, 2009


Que osotes


Este año en el Maratón de Paris ocurrió uno de los mas grandes osos que he visto en alguna de estas competencias. Sucedió que uno de los paramédicos en patines que iban siguiendo a los corredores elite estaba distraido hablando por su radio. Iba un poco atrás del corredor que llevaba hasta ese momento el primer lugar. De repente y sin ninguna razón se cambió de carril y con uno de sus patines golpeó la pierna de apoyo del corredor. Con la velocidad que llevaba el pobre corredor salió volando sobre las mesas de abastecimiento de agua. Ya no pudo continuar la carrera. El paramédico no perdió el balance pero su expresión fue de que pinche oso!.

A mi me han pasado muchos momentos embarazosos, pero hay cinco que recuerdo con mas "cariño":

El primero fue una vez en un restaurante; acababa de llegar con mi esposa y debía hacer una "parada técnica". Llevaba mucha prisa y no había tiempo que perder. Afortunadamente nos dieron la mesa tan pronto llegamos y yo me fui directo al baño. Entré al primero que encontré y me di cuenta que no había mingitorios. Me pareció raro pero con las prisas me metí a la primera caseta. No pasaron ni dos segundos y se abrió la puerta. Se escucharon voces femeninas; algunas señoras habían entrado al baño. Tardé unos segundo en darme cuenta lo que estaba sucediendo: Me había metido al baño de mujeres. Ay buey...!

Comencé a sudar frio (verídico) y mi primera reacción fué retener la respiración y subirme a la taza del baño para que no se vieran mis piernas. Pensé: "En la madre... Ahora que hago?". Las señoras no se iban y llegaban mas. Parecía que se habían quedado de ver en el baño en lugar del restaurate. No recuerdo de qué hablaban, mas bien ni siquiera prestaba atención. Esperaba que salieran para emprender la graciosa huida. Y yo con ganas todavía de pipi-sear!.

En la primera oportunidad sali disparado del baño para encontrar de frente con un señor que estaba hablando en un teléfono público y que se me quedó viendo muy feo. Me metí rapidamente al baño de hombres para concluir lo que había comenzado.

Al salir del baño de hombres me fui directamente a mi mesa después de mas de 30 minutos de haber llegado.

El segundo momento embarazoso fue en uno de mis trabajos. Estaba platicando con una compañera sobre un lugar donde yo había querido trabajar en la época que tenía intensiones de ser un James Bond región 4. Ella había trabajado en ese lugar antes y estabamos comentando cosas sobre algunas personas que yo había conocido durante mis entrevistas. De repente recordé una noticia que leí en el periodico un año anterior sobre una persona que también había trabajado en ese lugar y había sido asesinado por unos asaltantes al intentar robarle su automóvil según las versiones oficiales. La expresión de mi compañera cambió de repente y me dijo "Era mi esposo". "Tragame pinche tierra..." pensé. "Que pendejo...". Ya ni para que les comento todas las disculpas que tuve que dar. Todavía de acordarme me da pena. De antologia.

La tercera fue mas bien por buey. Todavía vivía en México, pero había viajado a Chicago para atender a unas conferencias. Habíamos viajado juntos mi amigo Gustavo de HP y yo. Estuvimos muy ocupados y no nos había dado tiempo de ir a comer. Llegamos casi al terminar la hora de la comida a un salón muy grande y ya casi vacío. Los meseros estaban levantando las mesas. Uno de los meseros nos vió y nos dijo que todavía nos podía atender; nos sentó en una mesa grande en donde había una persona comiendo su postre. Los meseros estaban ya con prisa y tan pronto terminaban los pocos comensables que quedaban les quitaban los cubiertos y platos. Yo pensaba que nuestro compañero de apuros era hindú. Tan pronto terminó su postre el mesero se llevó los cubiertos. Juro que se acababa de tomar el último bocado cuando el mesero ya estaba encima para llevarse los cubiertos. Pensé en voz alta: "Es que así se nos han perdido muchos...". Tipica expresión de gañan. Vi que levantó su mirada pero pensé nuevamente "No me entendió... le ha de haber llamado la atención el idioma". Al levantase se refirió a Gus y a mi en perfecto español: "Buen provecho, de dónde son ustedes?" Que pinche verguenza! De ese dia he tenido mas cuidado con lo que pienso en voz alta.

La quinta fue en un viaje a Paris, el día que llegamos estaba sumamente cansado del viaje, pero tan pronto dejamos las cosas en el hotel salimos a visitar la ciudad. Caminamos horas a pesar de la desvelada y lo incómodo del viaje. Me dormí como a las 11:30 PM y entré un profundo sueño. A eso de las 1:30 AM me despiertó una seria contractura muscular, o lo que es lo mismo un pinche engarrotamiento del pie muy cabrón. Hagan de cuenta que la planta del pie se me había arqueado completamente. El dolor era muy intenso y comencé a gritar a todo pulmón: Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Ay! Estaba muy asustado porque me había agarrado en pleno sueño. Ay! Ay! Ay! Escuché que la gente comenzó a salir de sus habitaciones y corrían buscando a quién se estaban desgañitando. Tuve que hacer un esfuerzo para controlarme en lo que la contractura pasaba. Segui escuchando voces que recorrían el corredor. Para eso yo estaba calladito y sin mover una pestaña. El dolor había pasado. Mi esposa y yo nos quedamos inmóviles pero me dieron ganas de salir a reclamar por qué había tanto escándalo afuera y no dejaban dormir. Chale, que gente!

Hay una sexta y fué el oso que hice cuando me entrevistaron en mi trabajo actual. Aparte del oso por poco pierdo la vida y nos es broma. Ese será motivo de otro blog.

La Marmota

Cuco Sánchez / Fallaste corazón