lunes, julio 30, 2012

XVI Ultramaratón de los Cañones


Gracias a Dios

A mi esposa

Me tardé en escribir esta reseña porque tenía muchas cosas que procesar en la cabeza. Además terminé muy cansado física y mentalmente. Tardé mas de una semana en recuperarme. Por otra parte estoy solo. Regresamos de Chihuahua y mi esposa viajó a España al día siguiente. Fué un viaje planeado, así que he tenido que hacerme cargo de toda la lógistica de la casa, atender a Lucas y Frida y aparte trabajar. Pasé mi cumpleaños solo con ellos.

¡Terminé mi quinto ultramaratón! La Sinforosa me permitió salir nuevamente sano y salvo. No fué nada fácil. Hubo muchos momentos en los que me sentí muy mal. Estuve a punto de desesperarme en varias ocasiones pero le pedí mucho a Dios que no me dejara solo y así lo hizo.

Vista 360 saliendo del Ranchito

Fuí nuevamente el último lugar, pero que le voy a hacer. No soy un elite. Me preparé lo mejor que pude considerando lo que tengo a la mano. No tengo montañas en donde practicar y vivo casi a nivel del mar.

Tengo tanto que agradecer a la vida. Conocí a excelentes personas que sin tener antecedentes míos me trataron como uno mas de ellos: los Waraches Ultrarunners Athletic team de Chihuahua. Además tuve la oportunidad de reencontrarme con gente que conocí el año pasado, a mi amigo rarámuri David, que se acordó de mí, y tuve la fortuna de tener a mi lado a una persona que el año pasado también conocí abajo del cañón y que en está ocasión nos acompañamos durante la mayoría del trayecto lo que nos hizo hermanos del camino: el Doctor Héctor Obed Mendoza.

El viaje

Viajamos el jueves temprano de Dallas a Chihuahua capital y mi idea era rentar un auto y manejar ese mismo día a Guachochi. Mi amiga @vaniaposada me contactó tan pronto llegué a Chihuahua. Ella es de ahí pero vive ahora en otro lugar. El año pasado me dió muchos tips para el viaje. En su mensaje me comentó que había un grupo de corredores de Chihuahua que iban a ir también a la carrera y me recomendó irme con ese grupo pero ellos salían el viernes. Me puso en contacto con @JimmySteeler que amablemente nos acompañó a hospedarnos en un hotel: El Microtel. Buena ubicación. Cerca de muchas tiendas y restaurantes.



Al otro día salimos temprano de Chihuahua capital. Ese grupo de corredores habían rentado una Van con chofer y yo los seguí en el auto rentado. Paramos en un pueblo a la mitad del camino en donde desayunamos y platicamos un rato. En ese momento me enteré que eran los "Waraches" y que uno de sus miembros era Paco Raptor Manzanares del cual leí toda la información que encontré la primera vez que corrí este Ultramaratón.


El camino estuvo mucho mejor que el del año pasado. Fué menos sierra. Hicimos mas o menos 7 horas con todo y parada al desayuno.

En esta ocasión nos quedamos en Guachochi en el Hotel Las Cumbres, pero no lo recomiendo. Mas adelante explicaré mi experiencia.

Los paquetes y la cena 

Después de instalarnos en el hotel nos fuimos a la plaza principal. Algo que me llamó la atención fue ver muy pocos rarámuris. Recogí mi número y me encontré con mi amiga Nori. ¡Me dió un gusto muy grande!. Se había animado a correr las carreras de 10K y 21K. No sabía que iba a ir así que fue una grata sorpresa verla.


Nos fuimos con los Waraches a comer a un restaurant pero el servicio fué muy lento. Estuvimos platicando con algunos corredores. Algunos habían visto mis videos del año pasado. Me llamó la atención ver al Presidente Nacional del Partido Acción Nacional, Gustavo Madero, que había ido porque su hija iba a correr también el ultramaratón.


Esos días estaba teniando serios problemas estomacales. Sin llegar a ser específicos, la mágia no llegaba. Sentía mi estómago muy inflamado. Estaba preocupado. Después de comer algo paso y la inspiración comenzó a llegar. Tuve que despedirme rápidamente para regresar al hotel antes que otra cosa pasara. ¡Fue un alivio!


Después de arreglar esos asustos de interés personal regresamos a la plaza en donde estaban por salir los corredores de 10K. Me quedé en la meta tomando fotografías.


De ahí nos fuímos a la cena de carbohidratos. En esta ocasión la organizaron en otro lugar diferente al año pasado. No teníamos idea cómo llegar pero una señora del lugar se ofreció a encaminarnos. En la cena me encontré a mi amigo rarámuri David. Estaba con su familia. Desafortunadamente en un descuido se me perdió y ya no pude tomarme una fotografía con él.


Después de ahí nos regresamos al hotel. Yo estaba muy cansado y me quería dormir. En el hotel me encontré a otro corredor que conocí el año pasado: el señor Andrés y su esposa Claudia, que estaban poniéndose de acuerdo por teléfono con una persona del hotel que iba a pasar a recoger las bolsas de hidratación para llevarlas a la entrada del cañón. Iba a ser una gran ayuda porque el año pasado me había cansado mucho al llevarla en la espalda desde el inicio de la carrera.

Mi amiga Nori en su 10K

Me fuí a dormir y ahí comenzó mi calvario. La habitación que me asignaron estaba al lado del "lobby". La gente hablaba en voz alta. El encargado de la noche se le ocurrió encender la televisión a todo volúmen. Fue mas o menos a la media noche cuando ya no pude mas y salí a callarlos. De poco sirvió pero al menos apagaron la televisión.


Desperté a las 3 AM y ya no me pude dormir. Me comencé a vestir. Salí a las 3:45 AM de mi habitación para ver al señor Andrés pero no lo encontré en el Lobby. Me subí al auto para ver si podía encontrar a alguien en la plaza que fuera a llevar las bolsas también. Afortunadamente la camioneta del empleado del hotel estaba afuera del estacionamiendo y los corredores estaban dejando ahí sus bolsas. Ahí estaban Andrés, su esposa y Jorge. Debo confesar que me dió desconfianza dejar mi bolsa. No porque se la fueran a robar, sino por temor a que la camioneta se perdíera, descompusiera o por cualquier razón no estuviera al momento de que yo llegara al cañón. ¡Ya no podría bajar!. Total, la dejé ahí y nos fuimos a la plaza.


Al llegar a la plaza eramos de los primeros. Pudimos registrarnos rápidamente para que nos pusieran la primera pulsera.




Me encontré nuevamente a mi amiga Nori que nos fué a desear suerte en la carrera. Yo estaba muy nervioso. Me dolían mucho las piernas. Seguramente había dormido muy tenso. Era un dolor como cuando te vas a enfermar de la gripa. Me hice a un lado, me senté apartado de todos y traté de relajarme unos minutos.

Mi amiga Nori

Ironman y entrenadora Lily Figueroa

Con mi amigo Jorge


Nervios! Que pinches nervios!

Guachohi - Sinforosa

Los Waraches listos!

La carrera comenzó mas o menos a las 5 AM. Salimos como el año pasado en medio de la oscuridad. Yo llevaba dos lámparas, una tipo minero y la que uso para mi bicicleta. ¡Esa lámpara si que ilumina!.


A pesar de la altura me sentí muy bien corriendo. Podía controlar mi respiración. Lástima que venía un tipo gritando y haciéndose el chistoso. ¡Ah como me saca eso de concentración!


Pasamos por dos puestos de abastecimiento y comenzó a amanecer. Llegamos al tercer puesto de abastecimiento e iba a muy buen paso. ¡Que diferencia con el año pasado que ya iba sacando la lengua por todo el peso que llevaba en la espalda!. En el tercer puesto estaban nuestras bolsas de hidratación esperándolos.  Sin problemas encontré la mía. La llené con dos litros de agua. Me la puse y ¡Ay no mameishon! ¡Pesaba de a madres!. ¿Pues qué le echaron?. Cometí un error. Poner cosas que supuse iba a necesitar. Esa madre pesabas arriba de 5 kilos. No me vuelve a pasar... ¡Espero! Así como estaba comencé el último tramo para iniciar el descenso.


La Sinforosa

Tardé mas o menos 2 horas en llegar a la entrada del cañón. Eran las 7 AM. En la bajada encontré nuevamente a los Waraches. Paco Raptor me hizo el favor de tomarme varias fotografías. La humedad a la entrada del cañón estaba muy alta y eso empañaba mis anteojos. Casi no podía ver. Me preocupó un poco.


Cuando volví a ver a la Sinforosa me emocionó mucho. Le pedí permiso para entrar a ella. Me encomendé a Dios y comencé a bajar.



Vi a varios corredores que iban de regreso. Uno de ellos venía lastimado de la clavicula. Se había caído y golpeado en el brazo. Mi amigo el Doctor Jorge lo revisó y al parecer tenía la clavícula rota.


También vi otros dos corredores iba subiendo. Ya no iban a bajar. Le pregunté que les pasaba y me contestaron que ya era todo para ellos. No los culpo. No estoy seguro si fue una lesión o de plano se impresionaron con el cañón y la dificultad en la bajada.


La bajada del cañón tiene una pendiente muy pronunciada con muchas piedras y está muy resbalosa. De verdad impone. La salida del cañón por donde nos ven salir los familiares y espectadores no se parece para nada a la ruta por donde entramos.


En ese momento me acordé de mis guantes. ¡Madres! Pensé que los había olvidado.  No se me ocurrió buscar en mi bolsa que ahí estaban. Segundo error. Bajé el cañón sin ellos y en cada resbalón, que fueron muchos, me raspaba las palmas de las manos. Hubo una caída en particular en donde el dedo índice de la mano izquierda se dobló y se me inflamó mucho. Me dolía aunque sabía que no estaba roto pero no lo podía doblar muy bien.


En la bajada me encontré a muchas de las personas que conocí el año pasado y a nuevos corredores. Me dió mucho gusto ver a mi amiga Claudia que estaba graduándose como corredora ultra ni mas ni menos que en esta carrera.

Mi amiga Claudia

Hubo dos ocasiones en donde al bajar mi pierna cayó en una piedra y me torcí el tobillo. En una de ellas me dolió mucho pero caminé un rato en lo que se me pasó un poco el dolor.


Incansable corredor ultra Paco Raptor


En la bajada me dió un hambre espantosa. Me comencé a sentir muy pesado. Saqué una barrita y me la comí con un sandwich de crema de cacahuate. La crema de cacahuate la llevaba en unos empaques individuales que compré. Eso me reanimó muy rápido.

Los Waraches en acción

El pseudo-corredor

En realidad  no llevo mucho tiempo corriendo. Siempre he visto actitudes positivas de la gente que practica este deporte. A excepción de la vez que me empujaron en mal plan en el Maratón de New York no me había tocado ver una actitud denigrante de un "corredor". Durante la bajada encontré una corredora que se veía que estaba aterrada por las dificultades del terreno. Bajaba muy lentamente. Casi de sentones. Su cara demostraba en realidad temor. Su pareja, un hombre, en lugar de darle confianza le venía gritando insultos que no quisiera repetir, pero ojalá supiera quién era para evidenciarlo. La verdad me indignó mucho. Yo iba atrás de ella y le dije que no lo escuchara y que tuviera confianza. A él le grite que eso no estaba ayudándole mucho pero no le importó y siguió. Llegamos a un punto en donde pude pasar y los dejé atrás. No volví a verlos. No creo que llegaran a bajar.

El Ranchito

Casi a la llegada al Ranchito que es el primer punto de abastecimiento dentro del cañón me encontré a Héctor. Al cuál había conocido el año pasado y nos habíamos visto en otra ocasión en los Jugos Maratón, en el Distrito Federal. Nos reconocimos y saludamos.

En el ranchito (Héctor es el de amarillo)

Me dió mucho gusto ver que el abastecimiento en el Ranchito había mejorado mucho a comparación del año pasado. Otra cosa que me dió gusto fue saber que no era el último, hasta el momento, y que la barredora no venía cerca de mí.

Ahora encontré fruta suficiente, plátanos y narajas. De nuevo el agua estaba en cubetas. Tenían tres cubetas, dos con agua sola y una de powerade preparado. Tomé algo de powerade. Afortunadamente tenía mi bolsa de hidratación completamente llena. Le caben 4 litros. Mas el peso de las cosas que traía seguramente estaba cargando cerca de los 6 kgs en mi espalda.

Adentrándome en la zona plana del cañón

 Ranchito - Chipote

Me adentré a la zona mas plana de la ruta en medio del calor. Me cambié los lentes. Pasé por el primer puente colgante, el mismo en el que el año pasado casi pierdo la vida. Me dió gusto saber que gracias a mi video alguna gente supo que la ruta no era por ahí y lo evitó.


Saliendo del Ranchito

Algo tiene ese sitio encontra mía porque cuando estaba pasando por ahí tuve un resbalón y por poco me caigo de espaldas y me lastimo. Mejor me retiré de ahí lo mas rápido que pude.




Cuando por fín llegué al inicio del chipote me detuve para ponerme bloqueador solar. Para acabarla se me ensuciaron los lentes con bloqueador y un poco se me metió en el ojo. Aproveché para tomarme una coca cola que llevaba.

El chipote

En el chipote me encontré nuevamente a Héctor. Lo comenzamos a subir juntos. Ahi estaba otra estación con fruta. El año pasado no habia estado. Tenían narajas y plátanos. El chipote es una de las zonas que para mí son mas difíciles. El año pasado tuve varias contracturas musculares muy fuertes aquí. La subida es muy pesada. Comenzamos a subir y nos encontramos a una pareja de corredores esposos jovenes. El hombre estaba sentado en una piedra porque le estaba dando una contractura muy fuerte y no se podía mover. Su esposa siguió subiendo y de repente le chiflaba. Había veces que no escuchaba respuesta y le ayudabamos a gritarle. Hubo un momento en que no lo volvimos a escuchar. Su pareja siguió adelante de nosotros y tampoco la volvimos a ver. Seguramente ya tenían un acuerdo previo. Sin juzgar, yo me hubiera quedado con mi pareja hasta que se recuperara para seguir juntos.

Comenzando a bajar el chipote

Al llegar a la cima del chipote el camino se hace por corto tiempo plano pero después viene la bajada. Aquí fue el único punto dentro del cañón en donde mis fuerzas flaquearon. Las piernas no me respondían en la bajada, sentía que me temblaban. La mente me jugó una mala pasada. Sentí desesperación. Héctor se adelantó y lo dejé de ver. Comencé a llorar y a rezar para que Dios no me abandonara. De verdad no me podía mover. Como pude bajé del chipote y llegamos al rio verde. Afortunadamente tenía agua suficiente y no hubo necesidad de tomarla. Aunque ví a otros corredores que habían cometido el mismo error que yo el año pasado y se habían adentrado a esta zona sin agua suficiente y ahora estaban tomando de esa agua para sobrevivir.

En la bajada del Chipote me di cuenta que algo que estaba retrasándome era que la bolsa de hidratación empujaba mis short hacia abajo y constantemente tenía que estarmelos ajustando. Abajo de mis shorts normales tenía ropa de compresión pero era blanca. Tomé la decisión de quitarme los short normales y quedarme solamente con los de compresión. En los puestos de control se me quedaban viendo muy raro, como si nada mas fuera en calzones. Me daba mucha risa verles la cara cuando me veían. La verdad si me daba pena pero no me quedaba de otra.
 
Chipote - El Limón

En el Río verde pude refrescarme un poco. Esta vez llevé una de esas toallas super-absorbentes que mojaba y ponía en el cuello. Además me servían para acolchonar los tirantes de la bolsa de hidratación.

Héctor y yo nos fuimos juntos todo este trayecto. Estuvimos platicando mucho. Creo que fué en este punto cuando Héctor iba filmando un video mensaje para uno de sus amigos con un problema de salud cuando tuvo un tropezón que por poco lo lesiona. Me preocupé y le pregunté si estaba bien.  Seguimos avanzando hasta el limón. Ese lugar es un famoso porque ahi hay un árbol de limón. Ahora no me tocó probar uno de ellos.


En ese punto estaba otro puesto abastecimiento pero aquí solo encontramos agua, algunos sueros orales y unas bolsitas con frutas secas. Yo me comí otro sandwich de crema de cacahuate. También volví a llenar mi bolsa de hidratación completamente.

Ahí nos alcazaron Andrés y su esposa y nos pasaron.

Limón - Las Zetas

Saliendo del Limón viene una subida muy pesada antes de llegar a un punto conocido como las Zetas. Que son conocidas así porque hay que zigzagear en un camino para subir a uno de los puntos mas altos del recorrido conocido como La Pared.

Antes de llegar a las zetas tuve que detenerme porque me agarró un golpe de calor muy fuerte. Tuve mareos y nauseas. Me senté en una piedra a descansar. Estaba muy caliente. Héctor venía atrás de mí. Me acordé que traía dos naranjas para una emergencia. Le compartí una y me comí la otra. Eso me reanimó un poco.

Seguimos subiendo hasta llegar a las zetas. ¡Que lugar tan maravilloso! Es simplemente espectacular la vista desde ahí. Estar en la mitad del cañón y ver toda su belleza no se puede describir ni se puede mostrar en una simple fotografía.

Me quedé grabando un video de agradecimiento a mis amigos que me apoyaron y Héctor se adelantó.



La Pared

Este es el punto mas peligroso de todo el trayecto. Es un camino muy angosto que sale de una paredes del cañón en donde se cruza de un lado a otro y en el que se puede ver un precipicio muy grande. Cualquier error y puede haber una caída que podría costar la vida. La belleza del lugar impone. Me volvió a tocar cruzar ese punto solo y por poco me da un calambre en el muslo derecho.







La Pared - Rosalinda

Después de pasar por la pared hay que volver a bajar nuevamente para llegar a la base de una cascada. En ese trayecto me pasaron dos cosas. El camino es también muy angosto. Al pisar uno de los lados del camino, la tierra se venció y mi cuerpo quedó volando. Me asusté mucho. Me dolió la caída y los músculos se volvieron a contraer mucho. Por venir controlando el dolor me fuí por un camino equivocado y llegué a la cascada por otro lugar. Había corredores que me alcanzaron y también se perdieron. Tuve que volver a subir y ese lapso perdí como media hora.



Al llegar a Rosalinda me volví a encontrar a Héctor que estaba esperándome. En ese punto ya no había nada de abastecimiento, al menos eso nos dijeron. Solo agua de la cascada pero estaba muy turbia. No quise arriesgarme así que no la tomé. Ese fue otro error porque confiaba que en que tenía agua suficiente en mi bolsa de hidratación.

Me comí otro pan con crema de cacahuate mientras escuchaba comentar que atrás de mí venían como 40 corredores ya con la barredora. Héctor me preguntó si quería que me esperara a lo que le agradecí. Venía la subida final y no quería pasarla solo.

Fui el último corredor que salió de Rosalinda antes que llegara la barredora y me tocó ver como los voluntarios se repartian burritos y fruta. ¡Que gachos!  Nos hubieran regalado algo. Ni hablar.

Rosalinda - Mirador

Este trayecto es una de las partes en donde se requiere un gran esfuerzo mental y físico. Mas aún cuando hay un punto en donde se ve a lo lejos el mirador como una pequeño cubo en una de las puntas. Se ve tan pequeño que no es posible percibir alguna persona.

El agua se me acabó casi al salir de Rosalinda. En el camino hay uno o dos pequeños hilos de agua donde se puede colectar un poco pero no es suficiente para toda la subida. La espalda me dolía del peso de traer la bolsa de hidratación en la espalda por tantas horas.

En la subida nos encontramos a varios de los estudiantes que nos ayudaron a salir del cañón el año pasado. Me reconocieron unos de ellos pero no venía "El Cholo", que fué el estudiante que me acompañó en la subida el año pasado. Pedí que me lo saludaran.


Una corredora que salió de Rosalinda antes de nosotros llevaba a alguien que le iba cargando la bolsa de hidratación. Me dió la impresión que hasta lo había contratado para eso porque le iba pidiendo que le pasara cosas de la bolsa. ¡Pura envidia!. Yo lo que ya quería era botar la bolsa pero traía cosas que me podrían ayudar después.

Una persona que venía bajando nos preguntó si necesitabamos algo. Le comenté que ya no traía agua. Se ofreció a subir al mirador para traer agua y así lo hizo.

En la subida comenzamos a ver a algunos voluntarios que estaban ya subiendo de Rosalinda. Estabamos cerca de la hora de anochecer. Yo tenía mucha sed y ya estaba deshidratado. Se me hizo eterna la subida. A diferencia del año pasado no reconocí nada porque todo este trayecto ya me tocó en completa oscuridad. Por mas que subiamos no venía el fin.


En uno de los matorrales me encontré una botella de agua que estaba llena a la mitad. Sin pensalo la bebí. Alcanzamos a dos voluntarias que ya iban de subida y les pregunté su tenían agua que me regalaran y así lo hicieron. Atrás de nosotros ya venían dos de sus compañeros y dos corredores del grupo de Lily Figueroa. Los pasamos saliendo de Rosalinda porque a uno de ellos le estaban poniendo suero.

Llegamos a un punto en donde nos encontramos a la persona que nos había dicho que iba a subir por agua y traía cargando varias botellas. Me regaló una y se lo agradecí. Al poco tiempo llegamos al puente colgante.

Los voluntarios, Héctor y los corredores de Lily pasaron primero. A mi me daba mucho miedo. Mi error fue no guardar mis palos de trekking en la bolsa para agarrarme de las mallas con las dos manos. Lo comencé a pasar lentamente. Llegó un punto en donde las maderas comenzaron a crujir y por poco me paralizo. Un señor que estaba al otro lado me hizo el favor de venir y me pidió que lo tomara del hombro y eso me ayudó.




Llegué al puesto de abastecimiento y me comí un plátano. Me preguntaron si quería seguir y les dije que por supuesto. Del puente colgante al mirador son como 2 o 3 kilometros de pura subida. A la mitad de la subida me acordé que traía nada mas la ropa de compresión y saqué de mi bolsa mis shorts normales para ponermelos. No quería llegar al mirador así. La verdad me dió pena. Me costó mucho trabajo ponermelos porque no había en donde sentarme. Yo creo que desde el puesto de abastecimiento me vieron que me habia detenido porque enviaron una cuatrimoto que me preguntó si estaba bien. Me terminé de poner los shorts y seguí subiendo.

En el trayecto la luz comenzó a hacerse mas tenue, estaba anocheciendo. Algo que me dió mucha alegría fué escuchar una voz conocida que me gritaba desde arriba: ¡Sergio, apúrale que ya viene la barredora!. Era mi esposa. Tenía mucha preocupación que oscureciendo ya no me fueran a dejar continuar.

Llegué por fin al mirador y me pusieron mi cuarta pulsera de control. Ahi estaba esperándome Héctor. Me tomé una bebida de proteína que me reanimó y algo de cocacola.

Llegando al mirador

Dejé mi bolsa de hidratación con mi esposa y únicamente me traje una botella de coca cola. Me puse mi lámpara de minero, agarré la lámpara de mano y me quedé con un palo de trekking. Me puse una chamarra porque comenzaba a hacer algo de frío. Héctor decidió quedarse con su bolsa de hidratación para que le cubriera la espalda.

En medio de la oscuridad comenzamos a adentrarnos en la ruta final. Fuimos los últimos a los de dejaron salir. Me dió pena porque en el trayecto del puente colgante al mirador me encontré a 3 corredores de 100 Kms que solo les faltaba llegar al puente y regresar a Guachochi. Ya no los dejaron salir.

Salimos del mirador pasadas las 8 PM.

Mirador - Guachochi

Héctor y yo nos comenzamos a adentrar en la oscuridad del camino. Nuestras lámparas nos alumbraban muy bien sobretodo mi lámpara de mano. Ibamos caminando pero a muy buen paso. Desafortunadamente a la lámpara de mano se le acabó la pila y en lugar de ayudarme me comenzó a estorbar. A lo lejos veíamos las luces de los corredores del grupo de Lily Figueroa.

Llegamos a un punto en donde nos perdimos. Llegamos a una pared hecha de piedras. Nos separamos para buscar por dónde era el camino. Afortunadamente Héctor encontró la ruta y seguimos. Mas adelante encontramos con otro puesto de abastecimiento. Había naranjas y cocacola. Tomé un poco y me comí una naraja. Ahí fué donde me enteré que eramos los últimos corredores.

Me dí cuenta que mi gps no estaba funcionando. Estaba parpadeando una luz roja. Traté de arreglarlo mientras caminaba pero no quería perder tiempo en eso.

La noche era espectacular. Héctor me pidió que apagara mi lámpara por un momento y que volteara hacia arriba. Fueron unos segundos increibles ver ese cielo estrellado.

Seguimos avanzando y nos dió alcance una camioneta de Protección Civil que nos comenzó a abanderar. A veces se detenía en lo que avanzabamos por tramos. Tuve que hacer una parada técnica y le avisé a la camioneta que apagara la luz. Héctor se adelantó un poco.

En eso nos alcanzó una cuatrimoto y la camioneta dejó de seguirnos. Aquí vino la parte mas crítica. Pasamos por una zona en donde había agua de corría. Ya era muy de noche y los pies se me mojaron. Hasta ese momento habia tenido suerte con las ampollas. Me habían salido algunas pero nada de consideración. Fue en ese momento en donde se me formaron tremendas ampollas en ambas plantas de los pies. Comencé a sentir mucho dolor. No traía nada con que curármelas. No podía ni sentarme porque no me podría volver a levantar.  En cada paso sentía como si me enterraran agujas. Traté de concentrarme lo mejor que pude para soportar el dolor. Iba caminando en automático y por momentos tenía ganas de pararme y abandonar la carrera.

El dolor me hizo muy lento y poco a poco ví a Héctor adelantarse hasta que por momentos dejaba de verlo. Ahí fue cuando me enteré que el que nos iba acompañando era el Director Ejecutivo de Seguridad Pública que iba avisando como ibamos.

Se portó muy bien. Nos estuvo haciendo la plática. De repente se adelantaba para revisar como iba Héctor pero luego regresaba. Fue hasta que la cuatrimoto le comenzó a fallar. Al parecer estaba sobrecalentandose la transmisión porque no le daban los cambios.

Fué cuando por fin vimos las antenas de pueblo cuando la cuatrimoto se adelantó con Héctor y otra camioneta me encontró. Me dijo, ahorita lo van a acompañar.

¡Por fin llegamos a la zona pavimentada! Dos señoras y una niña se bajaron de la camioneta y se pusieron a mi lado. Me estuvieron haciendo la plática y dándome animos. Yo tenía mucha sed  y me regalaron una botella de agua.

De repente vi caminando hacia nosotros a una persona conocida. Era mi esposa que me recibió con un frío y en tono de desaprobación - ¿Y ahora qué pasó?. - Sentí mucha tristeza. Como si hubieran apachurrado mi corazón y sentí una presión en el pecho. Quize abandonar en ese momento la carrera. A escaso medio kilómetro, pero recordé unas palabras que me dedicó el año pasado el Abuelito Concho, uno de los corredores a los que mas le tengo respeto y admiración y las tuve muy presentes:


"Lo único que tenemos prohibido, es salirnos y abandonar, ya que una vez que estés frente a la manta de salida, deberás haber hecho el compromiso muy personal de terminar lo que vas a iniciar; ni las porras, ni tu familia, ni tus amigos, ni el amor de tu vida, será definitivo para que termines la maratón, ya que el único responsables eres tú"  Ing. Antonio Cortés Avila



Entiendo a mi esposa, llevaba también muchas horas esperándome y siempre quieres que la persona que amas sea la mejor. Es muy dificil poder explicar a una persona que no corre lo que se experimenta en una carrera de este tipo.

La meta

Cuando tuve la meta a la vista sentí una gran energía y comencé a correr. Las lágrimas me comenzaron a rodar. Corrí los últimos metros a pesar de las ampollas. A pesar del dolor de piernas y espalda. A pesar de los pesares. Disfruté esos últimos metros como su hubiera sido el primero. Pasé junto a mi amigo Héctor que ya había llegado a la meta. Terminé aproximadamente a las 12:20 AM siendo el último en completar el XVI Ultramaratón de los Cañones pero con la frente en alto.

No podía dejar de llorar. La gente de la meta me recibió de lo mejor. El Presidente Municipal siempre se quedó a mi lado abrazándome. Me sentaron en una silla y me pusieron una crema que tenía mentol para hacerme un masaje pero eso me bajó la temperatura muy rápido y todo mi cuerpo comenzó a temblar sin control. Me pusieron una cobija en lo que mi esposa iba por el auto para recogernos a Héctor y a mí para llevarnos al hotel. Estabamos hospedados en el mismo.

Algo que me llamó la atención fue que después de 19 horas y 20 minutos no tuve necesidad de escuchar nada de música. Llevaba mi ipod lleno de canciones para distraer mi mente pero no hubo necesidad. Fuí yo, mis pensamientos, los sonidos de la naturaleza y las pláticas con las personas que me encontré en el camino.


Compramos unos tacos porque teníamos mucha hambre y nos fuimos sin nuestras medallas. Ya se las habían llevado y nos las iban a dar el día siguiente.

 Llegamos al hotel y con trabajos me salí del auto. Me pude bañar pero esa noche no dormí. Las piernas me dolían mucho. Tan pronto me movía un poco me volvía a despertar del dolor.

El regreso

El otro día nos levantamos para ir a recoger mi medalla. Ya habían salido los corredores de 21K y me quedé tomando fotografías hasta que llegó mi amiga Nori. Tenía mucha hambre y estuvimos buscando un lugar a donde comer. En el restaurante nos encontramos a Jimmy y a los Waraches que ya se estaban preparando para regresar a Chihuahua capital.


21k

El camino estuvo muy pesado y aún no me había terminado de curar las ampollas. Manejé todo el trayecto hasta Chihuahua hasta que los Waraches nos volvieron a acompañar al hotel Microtel. Yo iba muy cansado pero no me quedaba de otra.

Mi amiga Nori terminando su 21K

Nos despedimos de los amigos Waraches sin antes agradecerles su amistad y atenciones. Llegamos al hotel y nos fuimos a cenar. Me volví a bañar y por fin pude reventarme las ampollas y limpiarlas muy bien.

Al otro día nos fuimos al aeropuerto en donde tomamos el avión para regresar a la casa. Me subí a ese avión con la promesa de regresar.


Agradecimientos

Primeramente gracias a Dios por haberme permitido vivir esta experiencia nuevamente. Muy diferente a la del año pasado. También gracias a mi papá, tía, hermanos y amigos que me apoyaron con sus mensajes. Todos estuvieron en mi corazón durante el camino. A todos los organizadores y voluntarios mi reconocimiento. A mi nuevo hermano del camino Héctor un gran abrazo.

A la vida, gracias.



Karina, esta carrera es para tí. Te amo.

domingo, julio 08, 2012

Como NO entrenar para un maratón


No es la primera vez que me preguntan cómo le hago para correr maratones tan seguido o me piden que les aconseje un plan de entrenamiento.

Lo primero que tienen que saber es que no soy coach. Mucho menos me considero capacitado para entrenar a alguien. Sería una irresponsabilidad de mi parte formular un plan de entrenamiento para alguien que le pueda causar una lesión. Para eso hay gente especializada que respeto.

Si me preguntan cómo le hice para correr mi primer maratón, ahi si les puedo contar como le hice. Antes de correr mi primer maratón decidí escribir todas mis experiencias y con este blog inicié.

Siempre he sido autodidacta. Nunca tuve un entrenamiento formal. Todo lo investigué en revistas, blogs y youtube. Nunca he entrenado con un grupo. Después que se descompuso mi colga-toallas-caminadora tuve dos alternativas: dejar de correr o salir a la calle. Ni siguiera sabía que había tenis para corredores. Usaba unos tenis "Principe" que mi suegro me había regalado y que compró en el SAMS. Me dolían mucho las rodillas después de correr con ellos. Tampoco sabía de los terminos pronador, supinador, neutro y la madre que lo acompaña. Mucho menos conocía los términos de los planes de entrenamiento que encontré en internet como 10x200, 8x400 y súmale el número que pensaste; y para ser sinceros aún sigo sin comprenderlos.

Mi primer reloj de corredor fue un Timex que le tenías que poner el dedo en un botón para que te marcara el ritmo cardiaco.

Yo creo que lo primero es decidirse a correr un maratón. En mi caso nunca me inscribí a una carrera antes de mi primer maratón. Es recomendable correr carreras de menor distancia e ir incrementando la distancia.

Al decidirte correr un maratón debes encontrar un motivo muy personal que debes recordarlo en todo momento. El entrenamiento de un maratón require mucha disciplina y tiempo. Nunca se le debe perder el respeto a la distancia. En mi caso mi motivo fue recuperarme como persona. Durante la mayoría de mis 30s la pasé obeso y enfermo. Llegué a pesar 30 kgs arriba de mi peso normal. Tuve una llamada de atención y decidí romper ese patrón de autodestrucción. Cuando comencé a correr nunca me imagine siquiera que me inscribiría a un maratón. Nunca estuvo en mis planes iniciales participar en carrera alguna.

Para comenzar, si no tienes la fortuna de tener un entrenador,  puedes encontrar planes de entrenamiento en internet. En mi caso no use nada de eso. Yo salía a correr y sabía que los fines de semana había que correr una carrera larga misma que en cada semana la iba incrementando. Hasta que llegué a correr 18 millas y decidí inscribirme a una carrera. Faltaban varios meses para el maratón de Dallas.

Me he lastimado y he aprendido de ello. He corrido maratones lesionado por pura necedad, cosa que a nadie le recomiendo ni me ufano de ello. Gracias a Dios no he abandonado ninguna carrera. He terminado carreras caminando como El caballo Chester.


He corrido en todos los climas, calor y humedad extrema, frío extremo, lluvia, tormentas, granizo, nieve y relámpagos. Yo creo que me ha ayudado mucho mi personalidad, soy necio y lo reconozco. Si inicio algo, mi naturaleza me obliga a terminarlo.

Correr se ha vuelto mi pasión y estilo de vida. Todos los días corro 10 kms y hago otro tipo de actividad como nadar y últimamente he incorporado la bicicleta. Si estoy fuera de temporada corro los fines de semana 18 millas alrededor de lago White Rock Lake. La verdad no corro mas porque cada vuelta son 9 millas. Antes de una carrera corro de 20 a 22 millas unas dos semanas antes de entrar al taper.

Algo muy importante es la alimentación, la cual llevo de forma muy rigurosa sin dejar de darme también mis gustos.

Corro para disfrutarlo no para vencer records mundiales. Me gusta decir a manera de broma que "no soy Elite pero si soy un Deleite".

Tampoco soy conformista pero no compito con nadie mas que conmigo mismo. En el medio de trabajo que me desenvuelvo soy supercompetitivo, no me queda de otra, así son las reglas para sobrevivir. Correr me brinda ese equilibro en el que puedo hacer las cosas a mi ritmo y como yo quiero.

También me gusta siempre tener un reto porque eso me tiene motivado, no me gusta quedarme sin un nuevo reto al terminar uno por eso me inscribo a cuanta carrera puedo.

Si me preguntan cómo le hago para correr tanto pues de entrada les diría que ni siquiera siento que es mucho. Si tuviera mas tiempo correría mas. Iría a muchos mas lugares a participar en carreras. Pero que se le va a hacer, hay que trabajar.

Hay dos cosas que son vitales en mi motivación diaria: Mi esposa, sin su apoyo no sería posible. Me acompaña a todas las carreras, me echa porras y me hace sentir feliz. Lo mas importante es Dios, gracias a él estoy sano y con fuerzas para dar el siguiente paso.

¿Cómo le hago para correr un maratón? Solo pongo un pie adelante del otro y los voy alternando. Me divierto, me emociono y me encomiendo a Dios. Nada mas.

La Marmota.

viernes, julio 06, 2012

La foto


Surfeando la web encontré una joya que nunca pensé pudiera existir: Una fotografía de mis abuelos maternos donde aparece algunos tios, primos y sobretodo mi madre.

Es una foto tomada mucho tiempo antes que yo naciera. Me causa mucha emoción verla considerando que solo tenía dos fotografías de mi mamá. En ninguna de ellas aparezco yo.

A mi abuelo no lo conocí. Murió meses antes que yo naciera. A mi abuela si, vivió mas de 90 años. Todos los adultos en esta fotografía ya fallecieron. Tal vez, muchos de los niños. Ni siquiera los reconozco.

No he sido apegado nunca a mi familia extendida. Mucho menos ahora que vivo fuera de México. Aún recuerdo cuando era niño como mis tíos y primos mayores se ufanaban de que eramos un familia muy grande y que las reuniones eran de cientos de personas. Me pregunto, ¿a dónde quedaron todos?. Si me encontrara a alguno de mis sobrinos en la calle estoy seguro que no lo reconocería. Mucho menos a sus hijos.

De la familia de mi padre ni me pregunten, solo queda mi papá y mi tía, que es mi segunda madre. Ella se hizo cargo mío y mis hermanos cuando mi mamá murió. Yo tenía 7 años, mi hermano menor tenía solo unos meses.

No recuerdo mucho de mi mamá. Nunca la sueño, no recuerdo como hablaba ni a qué olía. Lo que si es que muchas veces me gustaría que estuviera aquí para platicarle mis cosas, mis sueños, temores y planes. Sé que ella lo sabe y algún día nos volveremos a reunir. Hasta entonces.

Sergio Garrido

viernes, junio 29, 2012

Regreso y sorpresa!


Ya estoy de regreso en mi casa. El viaje estuvo muy tranquilo aunque por poco me quedo. La noche anterior a mi regreso me preguntaron si me iban a llevar al aeropuerto. Les dije que no porque traía el auto que había rentado y no había necesidad. Me preguntaron a qué hora salía mi vuelo y sin darme mucha cuenta vi que era a las 5:30 PM. ¡Error!

Terminé la única junta que tenía programada en la mañana. Eran antes del medio día. Me pues a platicar y me comenzó a dar mucho sueño. La noche anterior no había podido dormir muy bien.

Para no dormirme me despedí y hasta me preguntaron para qué me iba tan temprano, tenía que pasar a cargar el tanque de gasolina. Todavía me fuí muy despacio.

Después de entregar el auto me llevaron directamente a la terminal. Me documenté  y tomé boleto de avión sin siquiera ver la hora de abordaje ni la sala.

Hice aún algo de tiempo para pasar el control de seguridad. Me quité el cinturon y guardé todas mis cosas en la maleta pequeña que subo conmigo al avión.

Al pasar el área de seguridad por fin vi mi boleto y ¡Ah cabrón!. ¿Hora de abordaje 2:40 pm? Chequé nuevamente mi teléfono y efectivamente mi vuelo salía a las 3:00 PM. ¡En la madre! Si me hubiera despedido a las 2 pm como era mi plan original no hubiera llegado al avión.

El avión llegó sin contratiempos. Mi esposa me estaba esperando y para las 6:00 pm ya me moría de hambre. Me había saltado el almuerzo y solo traía en el estómago un plato de frutas.

Nos fuimos al restaurante de comida Italiana. Me comí una sopa y tuve que pasar baño. En el baño recibí una llamada telefónica pero como no reconocí el número no la tomé. Regresé a la mesa y mi esposa ya estaba de pié con una cara de asustada y me dijo "¡Vamonos porque me acaban de llamar de la compañía de alarma, se activó la de nuestra casa y la policía ya va para allá!". - ¿Queeeeé?. Lo primero que me llegó a la mente fueron Lucas y Frida que estaban solos.

Salimos corriendo del restaurante y manejé super rápido. En el camino mi esposa llamó a la policía y efectivamente ya estaban en la casa. Mi preocupación por llegar era saber cómo estaban mis hijos-perros.

Llegamos y había dos autos de policía enfrente de la casa y la puerta abierta de par en par. ¡Cárgame!. Los vecinos de uno de los lados estaban dizque lavando su coche.

Salté de mi auto y me metí corriendo. Adentró había dos policías, una mujer y un hombre, con las armas desenfundadas. Me vieron y me dijeron que me saliera en lo que terminaban de revisar la casa. Afortunadamente pude ver a Lucas y Frida que estaban ladrando pero estaban bien.

Después de un rato salieron y nos avisaron que todo estaba en orden. La alarma de la casa seguía sonando y entré a apagarla. Nos dijeron que cuando llegaron la puerta de enfrente estaba abierta pero no estaba forzada.

Lucas y Frida estaban bien y en la casa no faltaba nada. El área en donde vivo es muy segura. Me extraña. ¿A quién se le ocurre tratar de abrir una casa que tiene letreros por todos lados que está protegida por alarma?

La policía se fué sin antes decirnos que era la casa mas limpia que les había tocado revisar. ¡Bendito consuelo!.

A mi se me hace que los vecinos que estaban lavando el auto tuvieron algo que ver. Trataron de preguntarnos si estabamos bien pero no les hicimos caso. La policía les preguntó si habían visto algo y dijeron que no.

Uno de ello estaba afuera cuando mi esposa salió a recogerme al aeropuerto. ¡Ahora es personal! Mi chamba es proteger sistemas, que no protega mi casa.

¡Están advertidos!

La Marmota

martes, junio 19, 2012

Reportando desde la Ciudad de México





Ando en la ciudad que me vió nacer: La Ciudad de México. Vine a visitar a mi familia y aprovechar un clima mas benigno para entrenar en altura.

No tenía planeado este viaje pero decidí venir para darle una sorpresa a mi papá por el día del padre.

Hace unos dias corrí un medio maratón. No fue exactamente el clima que me hubiera gustado pero me divertí a pesar de correr en altura. Casi se me sale el corazón y medio pulmón.

Espero entrenar en montaña en este fin de semana como preparación para Guachochi. A ver como me va.

La Marmota

Location:Mexico City

viernes, junio 08, 2012

2012 Oklahoma City Marathon


Había tenido mi blog abandonado. Tal vez debido a que este maratón de plano tuve muchos problemas para terminarlo. Fué una mezcla muy rara. Estaba contento de regresar a esta ciudad. El año pasado había hecho un buen tiempo a pesar de la tormenta, relámpagos, viento y granizo. Al ser mi último maratón de la temporada iba con muchas ganas de correrlo lo mejor posible.

Llegamos el sábado a medio día y me encontré que en el Downtown de Oklahoma estaban haciendo muchas contrucciones. ¡En la madre! El tráfico estaba muy pasado. Recogí mi número y nos salimos de ahí. Es una lástima porque llevaba una nueva cámara fotográfica que acababa de comprar y quería tomar fotografías. Aunque hubiera querido no se pudo porque comenzó a llover. ¡Madres!.


Nos fuimos a comer y todo hasta ahi iba bien. Regresamos al hotel. Iba a comprarme un smoothie pero en eso cuando pasabamos por un parque que sale corriendo a toda velocidad un gato rumbo a la avenida. Me alcancé a frenar. El auto que iba a mi lado también pero el primero que venía en sentido contrario le alcanzó a pegar. El corazón se me arrugó. El gato siguió corriendo y atravezó hasta el otro lado. Como pude me regresé para ver en dónde estaba pero ya no lo encontramos. Nos regresamos al hotel y me quedé ahí toda la tarde pensando en ese gato y si estaría bien.


Llegó la noche y seguía lloviendo. No me sentía con ánimos de salir así es que se me ocurrió comprar un burrito de Taco Bell ya que era lo mas cercano. ¡Grave error!

Al otro día me desperté y desayuné lo de siempre, un sandiwch con crema de cacahuate, yogurt y un yakult. Nos fuimos hacia la salida.


Mi esposa no se quería quedar encerrada en el tráfico del Downtown y me dejó en una calle tan pronto vimos unos corredores. Era una zona de hoteles. Al pasar por los hoteles olía que ya preparaban los desayunos.  ¡Que digo oler! ¡Apestaba a tocino cocinándose!. Se me revolvió el estómago. Me dió mucho asco.

Para acabarla, todavía tuve que caminar dos millas para llegar a la salida. Llevaba mi bolsa con ropa seca y unas chanclas para cambiarme después de la carrera.


Cuando llegué los corrales estaban llenos y tenía que pasar al otro lado para dejar mi bolsa. Tuve que saltarme unas vallas como de 2 metros y cruzarme por en medio del corral para llegar al lugar de paquetería. Durante esa maniobra dieron la salida a los corredores de silla de ruedas. La verdad me comencé a desesperar. Simplemente no podía pasar.



Cuando por fin dejé mi bolsa vi que las filas para los baños estaban larguísimas. Encontré otro punto en donde saltarme la valla nuevamente y llegué al corrar a menos de 1 minuto de comenzar la carrera.


La humedad del ambiente estaba altísima. Tan pronto comenzamos la carrera comencé a sudar mucho. El estómago lo tenía revuelto. Sentí nauseas casi toda la carrera. Hice varias paradas técnicas.



Afortundamente ví a mi esposa en varios puntos. Llevaba a Lucas y Frida, aunque comenzó a llover y eso hizo mas miserable mi estado de ánimo.


Llegué a la milla 20 que es donde comienza una subida como de 2 millas. Ahí traté de concentrarme lo mejor que pude y la subí sin problemas.



Terminé la carrera. Me tomó mucho mas tiempo de lo normal pero lo conseguí. Espero que el próximo año por fin tenga un clima decente para disfrutar la ruta. Amén.

La Marmota

viernes, abril 27, 2012

¿Dónde está gargal? ¡Aquí estoy!



Este domingo voy a correr un maratón en Oklahoma City. Me queda a mas o menos a 3.5 horas de mi casa. El clima va a estar criminal. Calor y alta humedad. ¿Qué le vamos a hacer?. En esta temporada, igual que el año pasado, no he tenido ni un solo maratón con un clima decente para correr. Ya me estoy acostumbrando.

Después de este maratón voy a comenzar formalmente mi preparación para el Ultramaratón de los Cañones 2012. Ya comenzaron la calores y como entreno siempre solo es una preocupación mía y de mi familia que me pueda pasar algo por andar corriendo arriba de 40 oC por varias horas. El año pasado estuve a punto de tener varios golpes de calor mientras entrenaba. ¿Pero a quién avisarle si me pasa algo?. ¿Cómo sabrían que estoy bien y sobre todo a dónde buscarme?.

Hay aplicaciones para teléfonos inteligentes pero casi siempre la función de gps drena las baterias de celulares muy rápido. Además, esta opción está limitada a la cobertura del celular.

Estuve investigando y encontré este aparato: Spot-2.  Es un gps, como cualquier otro pero tiene la particularidad puede enviar mensajes como "Estoy bien", "Necesito ayuda" o algún otro mensaje predeterminado incluyendo la localización actual con solo apretar un botón. También hay un botón de seguimiento en el que envía automáticamente la localización cada 10 minutos. Utiliza una frecuencia especial que no es de celular y que envía la señal al satélite para que el mensaje sea enviado. Solo es necesario que el aparato tenga una ventana al cielo como cualquier otro gps.

Se pueden configurar los mensajes para que aparezcan en facebook, twitter, sms y/o correro electrónico. La función de seguimiento se puede hacer por medio de una página web y la información se puede hacer pública o con candados de privacidad y desde ahí se puede hacer un seguimiento en tiempo real. El aparato utiliza tres baterías AAA y en modo de seguimiento el fabricante indica que las baterias duran 3.5 dias.

Además hay un servicio especial, por un costo adicional, en el que si uno esta en problemas serios, por ejemplo de vida o muerte, uno aprieta un botón de pánico y el aparato comienza a enviar mensajes a un centro de operaciones de rescate. La anualidad de este servicio es $12.

El servicio está disponible en donde haya señal de gps. No hay que preocuparse por el rooming o cargos de larga distancia.


¿Suena bien, no? Me pregunto si el Caballo Blanco se hubiera salvado en caso de haber tenido un aparato así. Que descanse en paz.

En esta la página que voy a utilizar para llevar el seguimiento del Oklahoma Marathon el próximo domingo 29 de abril a partir de las 7 AM. Está abierta y no tiene password.

Veremos si el aparatejo cumple lo que promete.

La Marmota

jueves, abril 19, 2012

2012 Big D Marathon


El viernes fui a recoger mi número. Había mandado por correo mi inscripción para obtener un descuento especial por ser miembro de los Marathon Maniacs. Llego al lugar, pido mi número y la encargada me pregunta: "Medio maratón, ¿verdad?". "¡No, completo!" - respondí -. "Estas registrado para medio maratón pero déjame investigar si te puedo cambiar" -me contestó -. "Mta" - pensé-. Se metió a la parte de atrás de la tienda y en unos minutos salió diciendo. "Está listo. No hay problema". ¿A quién le preguntó? No lo supe.

Regresando me encontré a la persona que corta el pasto de mi casa que estaba trabajando a dos casas de la mía. Ultimamente me ha dado mucha flojera hacerlo yo mismo. Sobretodo porque siempre que lo hago termino con una alergía muy fuerte el resto del día y ya no puedo entrenar. Le pedí que lo cortara y así lo hizo.

En la noche sentí mucho calor en mi casa y no podía dormir. Fui a investigar y me dí cuenta que el compresor del aire acondicionado no estaba funcionando. ¡Se había descompuesto pinche el aire!. Casi no pude dormir esa noche. El sábado ya con luz de día fui a ver que pudo haber pasado y encontré que el que me corta el pasto había roto unos cables del compresor con la podadora circular. Se debió haber dado cuenta porque los escondió estratégicamente para que no se viera. Le llame y le reclamé y me dijo. "No, no me dí cuenta pero son unos cablecitos de colores, ¿verdad?". ¡Che wey!. Nunca le dije que había sido. Afortunadamente regresó en la tarde del sábado para arreglarlo.

Cables rotos

El domingo me levanté a las 5:00 AM a prepararme y saqué a Lucas al jardín para que fuera al baño. Frida todavía estaba dormida. Me estaba estaba arreglando y se me olvidó por un rato. Ví a Frida y me acordé de Lucas. Salí a gritarle y no me respondió. Entré a buscarlo por toda la casa y no estaba. Me asusté mucho. Salí corriendo al jardín y ví una puerta de la cerca abierta. ¡Lucas se había salido! ¡El cabrón que corta el pasto no la había cerrado!. Entré corriendo a la casa a buscar una lámpara y le grité a mi esposa lo que estaba pasando. Salí corriendo medio desnudo y sin zapatos la calle, aún no me había terminado de vestir, gritándole a Lucas. Fuí hasta la esquina y nada. ¡No lo encontré!. Fueron unos momentos muy tensos. Lucas había estado fuera mas de 20 minutos. ¡Quería llorar!. Regresé para buscar las llaves de mi auto y mi esposa ya estaba saliendo por la puerta de enfrente. ¡Ahi también estaba Lucas que había regresado por el alboroto!. Mi esposa estaba furiosa y yo tenia el pulso acelarado por la corrida y el susto.

Lucas

Terminé de vestime y desayuné a la fuerza. No tenía ganas de comer nada. En esa carrera rápida me dí cuenta que estaba haciendo mucho calor y la humedad ya era alta. Estabamos a 25 oC con 70 y tanto de humedad. ¡Y apenas eran las 6 AM!. Tenía preparada una camiseta con mi nombre y tuve que cambiarla por otra aún mas ligera pero sin diseño.

Preparándose en un lugar seco

Llegamos al Parque de la Feria de Texas en donde inicia y termina la carrera. Serían las 6:30 AM. Pasé a los baños sin ningún problema. En el camino al lugar había comenzado a llover pero me pude cubrir con una bolsa negra de basura. Me metí al edificio en donde los corredores se preparan para buscar a mi compañero Holandés que iba a correr su primer medio maratón pero no lo encontré. En el camino ví a Corina (@UltraMamaC) y nos saludamos.

Me senté a descansar y el Race Director avisó por el sonido local que la carrera comenzaría sin demoras a la hora indicada. A las 7:30 AM.

 
Muy poquitos

Me fuí a la linea de salida y me dí cuenta que eramos muy pocos corredores de maratón. Me tocó estar al lado grupo de 4:00 horas. Entre ellos estaba Paul (@runningwaldo) que era unos de los pacers. Me preguntó si los iba acompañar y le contesté que iba a tratar.

Comenzó la carrera y salimos. Ahora fué menos congestionada porque el medio maratón comenzó media hora después. Eso ayudó mucho.


Corredores prepárandose

La primeras millas hasta el lago son muchas subidas y ahí comencé a sentir problemas. Mi cuerpo estaba sobrecalentado y sudaba mucho. El primer abastecimiento está hasta la milla 4.

Mi ritmo cardiaco estaba muy arriba, alrededor de las 175 ppm.  En una de las subidas llegó a subir a 185 ppm. Entramos al lago White Rock Lake y ahi esperaba ver a mi esposa. ¡Nada!. En todos los sitios que nos quedamos de ver no estuvo. Llegamos a eso de la milla 7.5 y me esperé unos minutos mas hidratándome. Ví como el grupo de 4 horas se alejó. No podía mantener mas ese ritmo cardiaco con peligro de no terminar la carrera.

En la milla 9 hay dos subidas largas y pesadas. Me costó mucho trabajo terminarlas. La humedad seguia siendo muy alta. Esperaba ver a mi esposa al final de la última subida como en años anteriores pero ¡Nada!. Mandé un mensaje an twitter para avisarle en que milla estaba.

 Infame milla 9

De la milla 9 a la 13 hay muchas subidas. Ahi cambió el clima drásticamente. Comenzó a llover alternadamente.

Medio maratón


A partir del medio maratón viene una bajada gradual de vuelta al lago White Rock Lake. El viento frío corría mientras llovía y en ese punto fué cuando me sentí mejor corriendo. Sentí a grupo de 4:20 que me alcanzaba y aceleré. En la milla 15.5 encontré a mi esposa y me detuve para hidratarme. Resulta que se confundió con el White Rock Marathon y me estaba esperando en la ruta pero en sentido contrario hasta que se dió cuenta. Mientras me hidrataba ví como me pasaba el grupo de 4:20. ¡Madres!.

Poco después de la milla 16

Regresamos al lago para correrlo por la parte oeste y ahí también llovió en varias ocasiones. Pude ver a mi esposa dos veces mas durante el recorrido del lago.

En el White Rock Lake


Al salir del lago comienza la milla 20 en donde están las subidas mas pesadas hasta la milla 22. Me las llevé tranquilas y no tuve problemas.

Acercándome a la pared

En la milla 23 me encontré nuevamente a mi esposa y me dió mucho gusto. Entre la milla 24 y 25 me agarró un dolor de estómago muy fuerte. Tuve que caminar un rato a pesar que era una pendiente de bajada hasta que se me pasó.

Milla 23, las subidas

Llegar a la meta me sentí sumamente cansado. El sol había vuelto a salir y otra vez estaba haciendo calor. Tan pronto llegué me senté en una escalera y casi no me podía mover. Me sentí contento pero agotado. Me terminé de contentar con una hamburguesa de Carl´s Jr.

Los últimos 100 metros


Agradezco a Dios que me permitió terminar mi maratón #28. Aún sigo pensando que podré algún día correr esta ruta y romper mi marca personal que hice hace 4 años. Solo espero que el clima coopere ya que terminé fregado pero contento.

¡Ya estuvo!

Tan tán


La Ruta


La Marmota


miércoles, abril 11, 2012

Mi nuevo hobby



Hace tiempo había tenido ganas de comprarme una bicicleta para aquellos dias en los que de plano la flojera de salir a correr se apodera de mí.

Algunos de mis amigos en twitter han incursionado en el terreno de los Triatlones pero mi meta por el momento no es hacer uno. Tal vez mas adelante. He dejado unos meses de nadar y tengo que retomarlo.

Hace dos domingos por fin me compré mi bicicleta. No fué la que tenía en mente porque como pasa en estos casos, la jefa no quería que gastara mucho. Aún así yo creo que elegí una buena bicicleta de nivel básico.

Llevo varios días en los que he salido a rodar y la sensación es muy padre. Me recuerda cuando era niño y con mi hermana salíamos por las calles del centro de la Ciudad de México a seguir a nuestros vecinos como espías. Eran otras épocas y no estaba peligroso como ahora. Aquellos días en que el Eje Central se llamaba Niño Perdido, sabe Dios por qué demonios le pusieron así y además tenía camellón. ¡Ya llovió!. ¡En esos paseos descrubrimos muchas infidelidades!

La bicicleta me ayudará a complementar mi entrenamiento. Solo me quedan dos carreras de esta temporada, una es este fin de semana, el Big-D marathon, el cual voy a correr por cuarta vez. El año pasado estuvimos alrededor de los 35 oC y fue muy difícil completarlo. Este año parece que hay posibilidades de tormentas. Ojalá no llueva pero permanezca nublado. En este maratón sigo teniendo mi marca personal.

La segunda carrera es el Oklahoma City Marathon, a finales de mes. Solo la corrí el año pasado y tuve la mala suerte que lloviera, cayeran relámpagos y hasta granizara. Fué toda una experiencia. Lo que mas me impresionó fue la participación de los voluntarios que no se movieron a pesar de las condiciones. También espero tener mejor suerte este año para disfrutar la ruta.

Después de eso iniciaré mi entrenamiento formal para el Ultramaratón de los Cañones 63K en Guachochi. Aunque no me han confirmado la inscripción, espero ir con mejor preparación sabiendo ahora a lo que me voy a enfrentar. Debo confesar que me da mucho miedo por lo mismo, pero ese será el reto. Vencerlo. Esta carrera es a mediados de Julio asi es que tengo Mayo y Junio para prepararme. Estoy viendo la posibilidad de ir a algún lugar a mediados de Junio para hacer montaña. Es una parte crítica de la preparación para esta carrera. No tengo mucho tiempo así que me tendré que coordinar muy bien.

Para la siguiente temporada ya tengo mis viajes listos, pienso ir a correr nuevamente el Maratón Internacional de la Ciudad de México en Septiembre y a finales del mismo mes, el Maratón de Berlín. Para ambas carreras también tengo muchas ilusiones de hacer buenos tiempos.

Además me incribí para entrar a la lotería del Maratón de New York. Tengo la esperanza de correrlo por tercera vez. Este es en Noviembre.

Hay muchos planes, proyectos y deseos. Espero en Dios que me permita cumplirlos con salud de mi familia y amigos. Por mientras nos estaremos leyendo por aquí.

La Marmota

martes, abril 10, 2012

2012 Grasslands Trail Marathon


Este maratón ya lo había corrido el año pasado y aunque sabía que no iba a ser nada fácil decidí inscribirme pocos días antes. Me animé un poco por ir a la aventura, a quién le dan pan que llore, y otro porque me había gustado el ambiente y sobretodo la camiseta que nos dieron: Una Patagonia Capeline de margas largas.

El viernes nos fuimos a una ciudad llamada Decatur, TX que está como a 2 horas de mi casa. Recogimos mi número y nos hospedamos por esa noche. Mi primera sorpresa fue que este año nos dieron una camiseta normal, técnica, pero sin mayores méritos. A la fecha aún no me la he puesto.

Corredores de 50 millas

Ese día cené temprano y de ahí me fuí a dormir. Descansé bien.

En la mañana nos fuimos a Grasslands en donde se desarrolla la carrera.Me había comprado una nueva lámpara de minero porque el año pasado corrimos todavía siendo de noche. La utilicé solamente en el camino de mi auto a la salida ya que amaneció muy rápido.

Me registré y por primera vez me dieron un chip para medir mi tiempo. El año pasado el cronometraje fue manual.

Vi como se preparaban los corredores de 50 millas que salieron unos minutos antes que nosotros. Llegó la hora de prepararse para la carrera de maratón. Nos dieron unas indicaciones y enfrente se paró una familia con niños, todos con bibs de corredores. ¡Ah chinga!. Se equivocaron, pensé, pero ¡No!. ¡Iban a correr también el maratón! ¡Ay wey!.

Caminos de lodo

Estaba el papá, la mamá, unos niños de 6, 9, 10 y 14, así como una jovencita de 16 años. Se dió inicio la carrera. Eramos pocos.

Esta carrera se realizan con dos vueltas diferentes y cada una mide aproximadamente medio maratón. Primero tomamos el camino blanco. El mismo en el que el año pasado tuve tantos problemas porque está lleno de arena muy fina y en donde los pies se hunden. Fué difícil avanzar en esas condiciones el año pasado pero este año fue mas aún. Resulta que dias antes llegó una tormenta en el área que hizo que esa arena se convirtiera en un lodazal profundo.  Los pies se hundían a la altura de la pantorrilla en algunos lugares y en varias ocaciones mis tenis se me salieron. También estaba muy resbalozo.

 En plena acción con mis escoltas xD

Iba a muy buen ritmo y me adelanté a un grupo. Con el tiempo el lodo que estaba adentro de mis tenis se secó y me comenzó a molestar como si tuviera piedras en el zapato. Tuve que parar varias veces porque sentía las ampollas. En una de esas perdí la ruta del camino y salí por donde estaban los corredores de otras distancias. Les pedí ayuda y se portaron muy ojetes. ¡Ni pex!.

¡Bien cuidado!

Me regresé rastreando mis pisadas y esperando que no me pasara la desviación que debía tomar para no tomar la ruta en sentido contrario. Por fin vi un arbol que parecía que era la marca que había perdido. Parar esto mis tenis ya estaban rígidos por el lodo seco y los calcetines me irritaban la piel como si fueran lijas.

 Perdí esta marca y termine haciendo casi 28 millas ¡Plop!

Como puede terminé la primera vuelta y por fortuna pude cambiarme de calcetines y tenis. Lo único malo es que llevaba unos tenis nuevecitos de paquete. Era lo único que tenía a la mano. Así es que tuve que aventarme el otro medio con tenis nuevos.

En el camino azul, ¡Calorón!

Para esto volví a perderme varias veces pero no tan feo. Por ahí de la milla 18 encontré a uno de los niños, el de 10 años que estaba tomando agua en uno de los pocos puestos de abastecimiento. En toda la ruta hay como 5 a lo mas.

La segunda parte es por la ruta azul. Totalmente diferente. Sin lodo pero tampoco sin un arbol alrededor. El sol ya estaba pegando a plomo. Entre mis zapatos nuevos, las ampollas, la deshidratación moderada y las perdidas decidí caminar a partir de la milla 20.

¡Ni una pinche sombrita!

Al llegar a la meta me encontré al niño de 10 años ya con su medalla esperando a su papá y hermanos. Después de eso no me quedé mucho tiempo. El calor estaba insoportable.

Al ver los resultados de la carrera me encuentro con la grata noticia que todos, inclusive el niño de 6 años terminaron. ¿Qué motivo a la familia a caminar un maratón? No lo sé. ¿Fue responsable de los papás someter a sus hijos a un reto así? Tampoco lo sé. Lo único que sé es que lo lograron. Tienen mis respetos y ojalá cuando sean mas grandes tenga la fortuna de encontrármelos y saber que siguen corriendo.

La moraleja de este cuento: Si ellos pudieron, ¿por qué tu no?

 Corredora de 9 años lista para el maratón

La Marmota

lunes, marzo 12, 2012

¡Hijos de su pinche madre!



Esta historia me la contaron de primera mano o tal vez la soñé. La verdad no me acuerdo.

Todo comenza con la quiebra de Mexicana. Pepe, era un exitoso gerente pero pierde su trabajo. Tiene tres hijos y una esposa. La esposa tiene un trabajo de medio tiempo en una escuela. Después de un año de desempleo la desesperación es muy grande. Nadie contrata a gente mayor de 40 años. Con muchos sacrificios junta lo último que puede y viaja a los Estados Unidos a buscar fortuna  dejando atrás a su familia.

Pepe llega a casa de un amigo, José Luis, quien lo recibe por ser muy buenos amigos. Viene con grandes ilusiones porque José Luis le dijo que no iba a tener problemas para buscar un trabajo en poco tiempo, pero en todos los lugares le piden su seguro social. La tarjeta del seguro social no es otra cosa que una tarjeta de cartón con un número que marca a un individuo toda su vida.

Pasan los dias y Pepe no encuentra nada y sus ahorros cada días son menos.  En todos los lugares le piden lo mismo, su tarjeta de Seguro Social. A José Luis se le ocurre aconsejarle que vaya a un bazar en donde puede comprar una tarjeta falsificada a pesar de ser un delito federal.

Llega al bazar y lo atienden unos cholos que le piden que regrese en la tarde para que se la entreguen sin imaginarse que lo estaban esperando para asaltarlo. Le roban la cartera con todas sus tarjetas y credencial de elector.

En la cartera encuentran el teléfono de José Luis y comienzan a hacer llamadas buscando a Pepe y amenazándolo que saben en dónde vive su familia para que les entregue mas dinero.

A Pepe no le queda de otra mas que regresar a México con mas deuda que antes, asaltado y con el miedo que algo le pase a su familia.

No se me ocurre otra cosas que decirles a esos desgraciados que ¡Hijos de su pinche madre! ¡Ojetes!

La Marmota

Los nombres de esta historia fueron cambiados y tal vez también los soné, no me acuerdo